¡Ding dong!, sonó el timbre. Abrí la puerta con una amplia sonrisa totalmente desnudo y con mi rabo totalmente en su esplendor. Mi hermana se quedó un tanto sorprendida, así que aproveché y la besé profundamente mientras mis manos levantaban su falda y jugaban con su culito. Cuando nos dejamos de besar, ella me miró con una expresión de total sorpresa y complicidad.
-Joder tete, que lanzado estás. ¿Como has pasado la tarde?…- Me dijo maliciosamente. -Esperándote, y mientras preparando la cena- dije tajantemente, y le mostré la cena que había estado preparando durante toda la tarde. -¡Que bien tete!- y me dio otro besito de los suyos.
Estaba sentada, desnuda, esperando la cena que le había preparado. Aparecí delante de ella solamente con un delantal. Le serví la cena y nos deseamos buen apetito.
Después de la cena, me preguntó si yo tenía plan para esta noche, le dije que no. Le pregunté lo mismo y obtuve la misma respuesta. Nos sentamos a ver la tele, y a decir verdad, la noche empezó a decaer, ya que no sabía como entrarle y yo notaba lo mismo en ella. Así que tuve una idea, me levanté, fui a mi habitación a coger una baraja de cartas, y luego al mueble-bar de mi padre y cogí una botella de DYC.
-¿Te apetece jugar? -¡Vale!- dijo entusiasmada.

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